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miércoles, 5 de noviembre de 2008

Dirigido a charlie y chandler

Si la reencarnación existe y me toca ser perro, me gustaría ser como "ronaldo" un perro que hace su vida en la plaza de abastos de la calle feria. Es el perro mas inteligente que he conocido, conoce a todas las hembras de los alrededores. calle feria, becquer, alameda, arrayan, yo creo que no hay perra de estos contornos que no le haya propuesto relaciones amorosas. Vive únicamente para y por el amor. No se cuantos descendientes tendrá y a cuantas perras habrá beneficiado, pero es único. El pobre ya es viejo y casi no puede con su alma. Es pequeñajo, de color canela, valiente como un jabato y amigo de sus amigos.
Estando sentado en el parque del parlamento lo veo un dia pasar con una perra guapísima, la llevaba rendida, no se que le habria dicho, ni como se presentaría, a lo mejor dijo que era ingeniero de puertos, caminos y canales, porque en los perros tambien han de haber "vacilones" que se hacen pasar por lo que no son, el caso es que la llevaba por donde él quería y la guiaba dándole empujoncitos en el culo con los hocicos. Me quedé observándolo y me dije: hijo puto que sabe este "ronaldo" lo saludé y me ignoró, cuando siempre se acerca para que le de unos golpecitos en la cabeza y lo acaricie. Al ratillo, vi de vuelta a la dama y un poco mas distanciado al pobre ronaldo con la cabeza gacha, pués dada su edad habría pegado un gatillazo y no pudo hacer nada.

En otra ocasión me llamó mi mujer desde la cocina y me dijo: Mira a Ronaldo, está presentando a su hijo en sociedad. Increible, había ido todo el tiempo delante de su cachorro y cuando llego a un ensanche que tiene la calle, se paró con otros perros que estaban rondando a una hembra en celo, en estos casos suelen haber muchas peleas, el cachorro permaneció alejado, Ronaldo tras platicar con sus congéneres llamó a su hijo, este se acercó, lo olieron y lamieron y tras ésto se fueron padre e hijo. ¿Que os parece?

El joio no tiene desperdicio. Los carniceros le echan un buen hueso o un trozo de los despojos. Bueno, pues cuando se harta de chupetearlo, lo pone en medio de la calle, él se coloca a dos o tres metros y se hace el distraido (pero está pendiente de todo) y cuando llega un perro despistado y se acerca al botín, pega un salto, lo coje nuevamente y se pasea por delante del perro dándole envidia.

Cuelgo, que cuando cojo la hebra no paro.

Hasta otra ocasión.